Seleccionar página
Estudiar y sus motivaciones, una manera de amarseEstudiar, estudiar, estudiar. Cuántas veces escuchamos esas palabras en boca de otro o en la soledad de nuestras conciencias. Y es que el estudio es un acto, que a pesar de opcional, se ha vuelto tan vital como el comer o dormir. El estudio forma hoy parte de nuestra integridad como seres humanos. Desde los momentos más tiernos de nuestra infancia, cuando nos asalta por primera vez esa compañera permanente que todos llaman la razón, entendemos la preocupación de nuestros padres, comprendemos su repetir incesante: tienes que estudiar, cuando seas grandes estudiarás para esto y para aquello…. ¿Quién no ha pasado inicialmente por esta motivación? Sin embargo, gracias a Dios, inevitablemente vamos creciendo y surgen otras motivaciones, más pertinentes, porque ya son más nuestras, las propias. Entonces pensar o reflexionar sobre “los porqués” del estudio es un acto constante. Toda reflexión se inicia por una interrogante, en este caso la certera es:

¿Qué motivos tengo para estudiar?

Si el estudio exige esfuerzo, hacer algo, todos los días en momentos en que quizá no tenemos ganas, ¿cómo se explica el que muchos estudiantes estudian por voluntad propia, incluso cuando no hay que preparar un examen? Solamente hay una respuesta: porque tienen motivos. Lo más importante para hacer algo que cuesta (estudiar, obedecer, ayudar a los demás, sacrificarse por alguien o por algo…) es un buen motivo para realizarlo. ¿Te has preguntado cuáles son tus motivos actuales para estudiar? Mira a ver si es alguno de los siguientes:

  1. No poder hacer ninguna otra cosa.
  2. Conseguir un premio o evitar un castigo.
  3. Complacer a mis padres y profesores.
  4. Quiero prepararme para una profesión que me gusta.
  5. Encontrar respuesta a muchas cosas que despiertan mi curiosidad.
  6. Educarme mejor.
  7. Ser más útil a los demás.

El orden de los factores quizá varíe mucho, y todos los antes mencionados pueden ser los motivos. Tras reflexionar sobre nuestros motivos para el estudio, ¿podríamos decir cuáles nos parecen más válidos y cuales menos pertinentes?

¿Es posible, entonces, desarrollar en uno mismo más y mejores motivos para el estudio? Afortunadamente, sí es posible. Puedes conseguir, si te lo propones de verdad, que una asignatura que te resultaba un “rollo” llegue a ser interesante.  A continuación te sugerimos algunos procedimientos:

  • Proponte pequeñas metas cada día y comprueba si las has conseguido.
  • Relaciona  el contenido de la asignatura con algo que te guste.
  • Comenta de vez en cuando algún aspecto de la asignatura  con compañeros muy interesados en ella, o con el profesor.
  • Realiza algunas tareas en equipo.
  • Hazte  preguntas a ti mismo en relación con el contenido de un tema antes de estudiarlo, y trata de responderlas a medida que lo vayas conociendo.
  • Estudia de una forma activa: reflexiona, subraya lo importante, consulta en el diccionario o enciclopedia  lo que no entiendas o exija ser ampliado, etc.

Con estos procedimientos se busca que el trabajo de estudiar tenga sentido para quien lo realiza, y en consecuencia, sea atrayente. La lista funciona cuando eliges algo que te gusta en lugar de algo que no y funciona bien, pero los mejores resultados los obtienes cuando eliges lo que más te gusta, tenlo en cuenta, esto es clave. Lo que más te gusta, es entonces cuando sacas lo máximo de cada uno de los puntos de arriba, ten esto presente cuando tengas que decidir, pero tampoco lo pienses mucho, si no lo tienes claro todavía, quizás no es el momento de decidir, pero si lo tienes claro, no lo vas a dudar.

Ahora si ya estás claro en tus motivaciones para el estudio es importante pasar a otro momento, el reforzamiento de las motivaciones. Sabes que tu mente está más abierta: cuando estudias algo que te gusta y estás dispuesto a recibir conceptos nuevos e información distinta sin poner trabas. Entonces quieres descubrir, saberlo todo.

  1. Eres (más) creativo: te gusta probar, experimentar. Estás inspirado. “¿Qué pasa si cambio esto?, ¿qué hubiese pasado si en lugar de en el año 1850 hubiese pasado en 1400?, ¿y si le añadimos a la mezcla más cantidad de este otro material?”.
  2. Estás constantemente motivado: la motivación forma parte de tu estado natural, no la tienes que buscar en el exterior.
  3. Tienes muchos momentos de “!Ajá, ya lo entiendo¡”. Todo (o casi todo) te resulta fácil. No necesitas esforzarte por aprender. Sí por comprender conceptos complicados, pero aún así, mucho menos de lo que será si lo que estudias no te gusta.
  4. Disfrutas todo el rato de lo que haces, te encanta, te divierte.
  5. Es tu pasión, no te cuesta nada levantarte por la mañana temprano para ponerte manos a la obra. Estás deseando que llegue el momento de volver a ello.
  6. Tu autoestima se beneficia de todo ello, estás seguro de ti mismo, haces lo que te gusta.
  7. Con el tiempo, eres muy bueno en ello, destacas, te vuelves un experto. Puedes empezar siendo un perfecto ignorante (aunque si de verdad se trata de algo que te gusta, es porque ya has tenido contacto con ello y vas a tener al menos una idea inicial). Puede que no tengas la experiencia y el conocimiento de un experto. Pero los vas a adquirir. Tarde o temprano eso ocurre. Porque no te vas a conformar con quedarte en la superficie, vas a querer saber más y más. Así se forman los expertos.
  8. Rindes mucho más: Si disfrutas con ello y estás motivado (cosas que ya hemos visto van a ocurrir), tu rendimiento va a ser muy alto. Una vez que llegas al nivel de experto, tu nivel es tremendamente alto y eso ocurre mucho antes de lo que imaginas.
  9. De una forma u otra lo haces funcionar económicamente. Esto es algo a tener en cuenta, ya que, es uno de los principales argumentos con el que te presiona el entorno para que no estudies determinada cosa que te gusta. “Es que eso no tiene salida laboral”, “no estudies eso porque no hay trabajo para ello”. No importa si, por ejemplo, quieres estudiar una carrera universitaria para la que apenas hay ofertas de trabajo en este momento. Si de verdad es tu pasión, disfrutas con ella, eres feliz aprendiendo lo que te enseñan, es cuestión de tiempo y una cierta dosis de creatividad que aprendas a sacarle el partido económico.

No te arriesgues a dejar de ser una persona para comenzar a ser un instrumento: estudia. No mereces menos que ser un mejor ser humano. Una última idea: A todos nos dicen que es importante estudiar, siempre recuerda que hay muchas razones en realidad y todas íntimamente relacionadas. Éxitos.