Biografía y obras de Francisco Goya

Francisco de Goya fue un importante pintor español que suele estar clasificado dentro del movimiento del romanticismo. Es uno de los grandes maestros de la pintura de España. En algunas de sus obras se aleja del clasicismo para convertirse en un innovador de su tiempo. Lo que hace resaltar, y ganarse el reconocimiento de críticos y admiradores, es su franqueza y la honestidad que presenta en todas sus obras. Hay que destacar el elemento subversivo y subjetivo en su arte; así como su manejo audaz de la técnica.

Este famoso pintor es, sin duda, uno de los modelos que sirven de inspiración para generaciones posteriores de artistas. Además, es importante hacer nombrar que su característico uso de la sátira y junto al esfuerzo por hacer valer la visión del artista por sobre la tradición, marcó un antes y un después; estableciendo las bases del arte moderno. Estas ideas quedaron plasmadas, sobretodo, en sus grabados además de sus pinturas. Es uno de los artistas españoles más influyentes de todos los tiempos y su legado es importante para el desarrollo de la estética moderna.

Primeros años de vida de este gran artista

Nació en la ciudad aragonesa de Fuendetodos el día 30 de marzo de 1746. Su padre era pintor y dorador de retablos para iglesias. Su madre era descendiente de una familia de la nobleza aragonesa. Su educación comenzó en la escuela Pías, la cual al culminar empieza inmediatamente su formación. Sus estudios como pintor los principia a la edad de 14 años.  Se convierte en el aprendiz de un maestro local llamado José Luzan, con quien Goya pasaría los siguientes cuatro años de aprendizaje.

Al finalizar este periodo, se traslada a Madrid en el año de 1763 con el fin de ser parte de los aspirantes al premio de Academia de San Fernando. Aunque no ganó, durante este evento conoce a Francisco Bayeu, un artista también proveniente de Aragón quien trabajaba en la corte como uno de los artistas oficiales. Este artista se caracterizaba por pintar a la manera académica, siendo este un estilo importado a Esapaña por el pintor alemán Anton Raphael Mengs.

Bayeu fue no sólo un amigo, sino que también es una importante figura de la cual se inspiró para evolucionar como artista. Semejante influencia se puede observar el estilo temprano de Goya. También; este artista fue responsable de su participación en una importante comisión, quizás la primera con importancia en la trayectoria profesional de Goya. Se puede decir que su primer gran trabajo aparece cuando se le encarga la decoración al fresco de la Iglesia de la Virgen en El Pilar en Zaragoza, realizada desde 1771 hasta 1782.

Una temporada en tierras italianas y retorno a España

Posteriormente, Francisco Goya se traslada a Italia durante el año de 1771. Específicamente, vive en Roma en donde participa en la competencia de la Academia de Parma, en la que tuvo éxito.

A su regreso a España para el año de 1773, Goya decide participar en varios otros proyectos de frescos. Tuvo especial relevancia el fresco que realiza para la Cartuja de Aula Dei en 1774, es aquí donde se pueden observar la mayoría de los frescos que realiza el artista, también se incluyen los que ejecuta en la Iglesia de San Antonio de la Florida.

Alrededor de ese periodo, es cuando Goya comienza a realizar grabados, en parte inspirado gracias a las pinturas de Velázquez. Para Goya, junto con Rembrandt, Velázquez es su mayor fuente de inspiración lo cual quedaría reflejado en su obra posterior.

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Uno de los pintores del Rey Carlos III

Es contratado como uno de los artistas del Rey Carlos III para el año de 1786. Este es el monarca español que tienen más retratos suyos en toda la historia del siglo XVIII. Para el año de 1799, es nombrado primer pintor de la corte.

Su trabajo se trata principalmente en ejecutar tapices que fueron muy elogiados, realizados durante el periodo comprendido desde el año 1780 hasta 1790. Estos trabajos reflejan cómo era la vida cotidiana en España de aquella época, pero sobretodo lo retrata de manera sincera. Con su trabajo, revoluciona la industria tapicera; dado que hasta ese periodo se había caracterizado por sólo reproducir escenas género flamencas del pintor David Teniers, del siglo XVII.

Un maestro en el arte del retrato

Hasta la actualidad, se sabe de la existencia de un estimado de doscientos retratos hechos por Goya. En ellos se pueden observar a personajes célebres. Es importante hacer mencionar que el artista se gana la reputación de ser muy honesto y siempre plasmar con su pincel la realidad sin que sea tratada de embellecer.

Así es como se puede pensar que estas personas se sometieron a un escrutinio casi implacable bajo la mirada del pintor. Su trabajo da como resultado una serie de imágenes que demuestran tanto las debilidades como también las locuras humanas de la España del siglo XVIII.

Sin dudas, el artista demuestra con su trabajo poseer un gran dominio de la pintura de género; así como también del grabado. Además, es uno de los pocos artistas que se ganan el entusiasmo del público, donde sus obras del género religiosos son unos de los favoritos.

Tanto fue su éxito, que prácticamente no había alguien que no quisiese hacerse retratar con él, existen anécdotas de aquella época que relatan cómo su estudio siempre era asediado por personas interesadas en su trabajo. Estas escenas ocurrían todos los días a cualquier hora, además los clientes provenían de todos los estratos sociales, aunque los ricos y nobles eran quienes tenían mayores posibilidades.

Sin importar que sus retratos mostrasen la imperfección física, y con todos sus defectos, consiguió la admiración de muchos. No hay que olvidar que este artista comenzó su vida profesional realizando trabajos para iglesias de Madrid. La etapa más estable en la vida del pintor llegaría cuando fue contratado para trabajar en la corte del rey.

Su espíritu de lucha se demostró en su respuesta al público español sobre su reacción a su pintura “La Maja Desnuda” del año de 1798. Las audiencias sorprendidas por que observaban una obra  exquisitamente pintada, ellos también exigían que Goya pintara algunas ropas en su misteriosa mujer desnuda. Su respuesta fue dejar el original como estaba, mostrando a la mujer exactamente en la misma postura, pero esta vez con ropa puesta. Este par de pinturas se han convertido en algunos de sus más famosos trabajos y se pueden ver en Madrid actualmente.

Problemas de salud que aquejan a Goya

Lamentablemente, el año de 1792 sería mortal para la salud del pintor dado a que enferma gravemente, debido a que una enfermedad aún desconocida que le deja importantes secuelas físicas. Ahora, Goya era una persona de 46 años de edad que sin embargo se veía físicamente mucho más viejo. Además, estaba casi totalmente sordo y su visión había disminuido considerablemente. Estos problemas de salud marcaron un punto de inflexión en su carrera posterior.

A partir de ese periodo, se puede observar que sus obras empiezan a mostrar un lado más oscuro y pesimista acerca de la vida. Se puede tomar, de ejemplo, la ocupación francesa de España entre los años de 1808 y 1814, combinada con su propia inestabilidad mental, lo que pudo llevarle a realizar las pinturas más espeluznantes, impactantes e intrigantes de la historia del arte español.

Para muchos, Goya fue uno de los primeros en utilizar el arte como una expresión de sí mismo, la agitación interna y sentimiento en contraposición a los medios puramente cortesanos y religiosos. Sin dudas, los horrores de la guerra fueron de mucha importancia y preocupación para el artista. De hecho, Goya observó de primera mano las batallas entre soldados franceses y ciudadanos españoles durante los sangrientos años de la ocupación napoleónica de España.

Los caprichos y las pinturas negras de Goya

En toda su trayectoria, es importante mencionar la serie de estampas llamadas “Los caprichos” realizadas desde 1797 hasta 1799. Aquí plasma un sentido del humor muy propio del artista, su sátira hace que se burle de las costumbres y supersticiones que eran comunes en la España de aquel periodo. Por otra parte, las obras “Los desastres de la guerra” y “Disparates” de los años 1810 y 1812 respectivamente, demuestran su preocupación de los males y las locuras que pueden llegar a hacer los seres humanos.

Estas pinturas representan horrendas y dramáticamente brutales masacres de grupos de luchadores callejeros españoles desarmados por soldados franceses. Ambos están pintados, en trazos gruesos y con colores oscuros salpicados por reflejos brillantes de color amarillo y rojo. La franqueza y la honestidad también están presentes en los retratos posteriores de Goya, como se puede observar en la “Familia de Carlos IV” de 1800.

Muchos reconocen a Goya por sus “Pinturas negras”, son una serie de obras que muestran escenas de brujería y otras actividades que se relacionan a lo oscuro y sobrenatural. Tales lienzos se encuentran entre las obras más destacadas de los últimos años del artista. Fueron realizadas a partir del año de 1820 y pueden ser vistas ahora en el Museo del Prado.

Originalmente, las llamadas pinturas negras fueron realizadas con la técnica de al fresco en las paredes de la casa de campo de Goya. Después, fueron transferidas al lienzo. Estas son una muestra del estado de anímico del pintor para ese periodo, posiblemente agravado por una situación política opresiva en España que lo obligó a irse a Francia en 1824.

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Francia: etapa final en la trayectoria de este notable pintor

Se establece en la colonia española de Burdeos. Si bien retoma su trabajo, su vista había sufrido una desmejora considerable, lo cual le obliga incluso a pintar con la ayuda de una lupa. Sin embargo, algunas de las imágenes que realizó en este período, especialmente las miniaturas que pintó en trozos de marfil, se encuentran entre las posesiones artísticas más valiosas y raras del mundo.

Lamentablemente, el artista fallece el día 16 de abril de 1828 y es enterrado en la misma ciudad. En el año de 1900, sus restos son trasladados a Madrid. El recibimiento fue total por parte de los españoles quienes incluso en su ataúd dibujaron ocho caballos adornados con penachos dorados. Durante sus años de vida, su obra no sólo fue el deleite de su generación, sino que también es inspiración para las futuras generaciones de artistas.

La obra de Goya abarca desde la pintura de género. Plasmó con habilidad las coloridas escenas de la vida española de su tiempo, obras de teatro, procesiones, corridas de toros, bandidos, mascaradas, cortejos, bailes, banquetes, peleas, guerras y todo aquello que marcó al  siglo XVIII. Las obras de Goya se pueden ver en los mejores museos de arte, especialmente en el Museo del Prado en Madrid. Sin duda, un artista de talla internacional.

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