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Definición y características de los textos orales – Lengua y Literatura 4º ESO

La mayoría de nosotros entendemos intuitivamente que existen diferencias entre el lenguaje oral y escrito. Toda comunicación incluye la transferencia de información de una persona a otra y, si bien la transferencia de información es solo el primer paso en el proceso de comprensión de un fenómeno complejo, es un primer paso importante. La escritura es una forma de transferencia bastante estática. pero los textos orales son es una transferencia dinámica de información. Veamos a continuación toda la información sobre la definición y características de los textos orales – Lengua y Literatura 4º ESO.

Definición de los textos orales

Como definición podemos decir que los textos orales serán lo mismo que los textos hablados, es decir, los textos que se transmiten a través del habla.

En nuestra sociedad, fundamentalmente oral, vivimos mucho más con textos orales que con textos escritos. Todos los pueblos , sin distinción, tienen o han tenido una tradición oral y relativamente pocos tienden o tienen una tradición escrita. Sin embargo, esto no hace que la oralidad sea más importante que la escritura. Incluso si la oralidad tiene una primacía cronológica sobre la escritura, ésta, a su vez, adquiere un valor social superior a la oralidad.

La escritura no puede tomarse sin embargo como una representación del habla. En parte, porque la escritura no logra reproducir muchos de los fenómenos de la oralidad, como la prosodia, el gesto, los movimientos corporales y oculares, entre otros. También presenta elementos significativos propios, ausentes en el habla, como el tamaño y tipo de letras, colores y formatos, signos de puntuación y elementos pictóricos, que operan como gestos representados gráficamente, mimetismo y prosodia.

Características de los textos orales

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Las características que tienen los textos orales son las siguientes:

  • Es natural, fluido, variable y dependiente de su contexto cultural;
  • Por ser más libre, utiliza jergas, palabras menos formales y de moda, neologismos, contracciones, clichés y onomatopeyas habladas; pero también partes definidas de la oración que son imprescindibles en su construcción tal y como es el caso de nombres o sustantivos y verbos.
  • El texto oral tendrá recursos extralingüísticos – expresiones corporales y faciales – que pueden complementar la comunicación en la comprensión del mensaje;
  • Como el contacto entre emisor y receptor es directo, utiliza y abusa de la entonación, el tono y la velocidad de pronunciación y pausas que enfatizan el contenido, asegurando el tono de habla deseado por el emisor;
  • El vocabulario es más pobre, las palabras se pueden repetir, no hay preocupación por la elaboración estructurada de oraciones, ya que el diálogo es más fluido.
  • Por otro lado, la comunicación de los textos orales puede ser significativamente más efectiva para expresar significado a una audiencia. Esta efectividad se debe al extenso repertorio de señales disponibles para el hablante: gestos, entonación, inflexión, volumen, tono, pausas, movimiento, señales visuales como la apariencia y una gran cantidad de otras formas de comunicar significado. Un hablante tiene mucho más control sobre lo que escuchará el oyente que el escritor sobre lo que leerá el lector. Sin embargo, para que estas técnicas sean efectivas, el hablante debe asegurarse de que tiene la atención de la audiencia; la audiencia no puede darse el lujo de volver a leer las palabras habladas. El hablante, por tanto, debe convertirse en lector de la audiencia.
  • Además, los textos orales utilizan palabras con menos sílabas que el lenguaje escrito, las oraciones son más cortas y los pronombres autorreferenciales como «Yo» son comunes. La comunicación a través de los textos orales también permite oraciones incompletas si se articulan correctamente, y muchas oraciones comenzarán con «y», «pero» y «excepto».

Ejemplos de textos orales:

Ejemplos de textos orales pueden ser las entrevistas, las reclamaciones (es; juramentos sermones), los discursos, las piezas teatrales, los guiones de cine, series o telenovelas; o algunas noticias o también los votos matrimoniales.

Diferencias entre textos orales y escritos

A partir de las características definidas, podemos marcar las diferencias entre los textos orales y textos escritos, de modo que con ello, podréis saber reconocer al instante, cuando estáis frente a un texto oral o cuando, frente a un escrito.

Los textos orales son: 

  1. Contextualizados.
  2.  No planificados.
  3.  Redundantes.
  4. Fragmentados.
  5. Incompletos.
  6. Poco elaborados.
  7. Predominio de frases cortas, sencillas o coordinadas.
  8. Poco uso de pasivos.
  9. Poca densidad de información.
  10. Pocas nominalizaciones.
  11. Menor densidad léxica.

Los textos escritos son:

  1. Descontextualizados
  2. Planeados.
  3. Condensados.
  4. No fragmentados.
  5. Completos.
  6. Elaborados.
  7. Predominio de frases complejas, con abundante subordinación.
  8. Uso frecuente de pasivos.
  9. Densidad de información.
  10. Muchas nominaciones.
  11. Mayor densidad léxica.

Sin embargo, resulta que estas diferencias no siempre distinguen las dos modalidades. Esto se debe, por ejemplo, a que existen textos escritos muy cercanos al habla conversacional (notas, mensajes, cartas familiares, por ejemplo), y textos hablados que se acercan más a la escritura formal (conferencias, entrevistas profesionales, entre otros). Además, en la actualidad, el texto oral y escrito se puede concebir como actividades interactivas y complementarias en el contexto de las prácticas culturales y sociales de modo que es del todo posible que se entremezclen o que se usen a la vez, en función de lo que se está narrando, por ejemplo una entrevista en la que se explique cómo se ha llegado hasta el entrevistado y a la vez, se utilice el texto oral para acotar cada pregunta así como cada respuesta.

La oralidad y la escritura, por tanto, son prácticas y usos del lenguaje con características propias, pero no lo suficientemente opuestas para caracterizar dos sistemas lingüísticos distintos. Ambos permiten la construcción de textos cohesivos y coherentes, ambos permiten la elaboración de razonamientos abstractos y exposiciones formales e informales, variaciones estilísticas, sociales y dialectales y ambos resultan imprescindibles para nuestra comunicación y para que los demás nos comprendan y sepan en todo momento, que es lo que pretendemos transmitir con nuestro texto, ya sea oral o escrito, o las dos cosas a la vez.

Finalmente, conviene recordar que en situaciones de interacción cara a cara, el hablante que sostiene la palabra no es el único responsable de su discurso sino que habrá una interacción frente a la persona o personas que le escuchan.

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