Laísmo, leísmo y loísmo: cómo identificarlos y trucos para aprenderlo bien

El laísmo, leísmo y loísmo es el nombre que se le da al mal uso de los pronombres átonos de tercera persona. Por lo general, el uso de los pronombres le, la y lo producen cierta confusión. En este artículo te hablaremos sobre laísmo, leísmo y loísmo, cómo identificarlos y trucos para aprenderlo bien.

Lo, la, le
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Algo a considerar a la hora de usar los pronombres la, le y lo es que deben funcionar como complemento directo o indirecto (no solo depende de que sea una persona, cosa o animal). El uso de los pronombres de manera inadecuada representa un problema que suele ser común a la hora de construir frases.

Qué es laísmo, leísmo y loísmo

Texto con "la" señalada
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El uso incorrecto de los pronombres ya mencionados genera fenómenos gramaticales conocidos como laísmo, leísmo y loísmo. Veamos en qué consisten.

Laísmo

Consiste en usar los pronombre átonos «la» y «las» en vez de los complementos directos «le» y «les». Por lo cual el hablante se ve obligado a mencionar el género del referente. Un ejemplo de ello es la oración: “a Marta la encanta ir a la bailar”, debería ser así: “a Marta le encanta ir a bailar”.

Leísmo

Leísmo
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Se llama leísmo al uso de los pronombres átonos «le» y «les» en lugar de «lo» y «los», o «la» y «las». Un ejemplo de ello se da a continuación: “Al caballo le sacrificaron después de la carrera”, lo correcto sería: “Al caballo lo sacrificaron después de la carrera”. En este caso, el pronombre átono cumple la función de complemento directo.

La Real Academia Española admitió el uso generalizado de «le» como complemento directo al referirse a un nombre masculino en singular. En este sentido, las oraciones siguientes son correctas:

“A Carlos lo encontré cerca del supermercado”.

“A Carlos le encontré cerca del supermercado”.

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Aunque si es un nombre femenino no debe usarse. Por ejemplo, es incorrecto decir “A María le vi comiendo en un restaurante”, pero está bien decir “A María la vi comiendo en un restaurante”.

Loísmo

Loísmo
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Por otro lado, el loísmo es el uso de «lo» y los en vez de los pronombres átonos de complemento indirecto «le» y «les». Además, de los fenómenos ya mencionados en el caso del loísmo es el más vulgar. El ejemplo a continuación lo explica mejor: “A Víctor lo ofrecieron trabajo”, la manera de escribirlo correctamente es: “A Víctor le ofrecieron trabajo”.

Cuándo debemos decir le, la y lo

Pronombres personales
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Si se quiere emplear correctamente los pronombres átonos de tercera persona: le(s), la(s) y lo(s), es necesario conocer cómo funcionan gramaticalmente: ¿es complemento directo o indirecto? También hay saber del número y el género de la palabra que reemplaza.

¿Cuál es la función del complemento directo?

Complemento directo
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Se usan las formas «lo», «los» para el masculino y» la», «las» para el femenino cuando el pronombre actúa como complemento directo. Un ejemplo al respecto sería:

“¿Vistes a mi profesor? Sí, lo vi apenas entré al curso”.
“¿Vistes a Vanessa y sus amigos? Sí, los he visto apenas entré al curso”.

Por su extendido uso entre hablantes cultos y escritores, si el referente es masculino, se admite, únicamente para el masculino singular. Se usa «le» según el objeto directo de persona. Asimismo, usar «les» por «los» no es aconsejable en el habla culta, tampoco el leísmo animal o cosa.

¿Cuál es la función del complemento indirecto?

Complemento indirecto
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Ahora bien, si se usa como complemento directo es necesario usar «le» o «les», de acuerdo al género que se está refiriendo. Un ejemplo directo es: “Les regalé a todos muchos obsequios”.

Cómo identificar leísmo, laísmo y loísmo: ejemplos

El más difícil de todos estos fenómenos mencionado es el leísmo. Para entenderlos mejor te daremos los siguientes ejemplos:

Se usa «le(s)» de acuerdo al objeto directo relacionado a usted/ustedes. Un típico ejemplo de esta situación es la siguiente: “Ustedes se encargaron de hacer el trabajo”. En este caso el leísmo es de cortesía.

En construcciones impersonales con «se», el uso de «le(s)» se expresa en objeto directo (sobre todo el masculino) con forma de dativo. Un ejemplo con la construcción impersonal «se»: “A Carlos se le ve que ha estado ahí siempre”. Ahora bien, si el objeto directo es femenino, por lo general se usa «la». Como ejemplo está la oración siguiente: “A Rebeca se la ve que sigue insistiendo en lo mismo”.

Laísmo
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También se usa en verbos de afección psíquica como: afectar, asustar, convencer, asombrar, impresionar, ofender, molestar, preocupar, etc. En estos casos se pueden usar (dependiendo de distintos factores) los pronombres acusativos: lo(s), la(s) y los pronombres dativos le(s). Dos ejemplos para citar sería: “A mi madre la impresionó cuando hablo mucho” o “A mi madre le impresionó como me alimento”.

La RAE ha admitido el uso del leísmo masculino singular, de hecho, gozó de cierto prestigio en algunas épocas. Sin embargo, no se admite en el femenino, en plural, ni para cosas. Como ejemplos citamos algunos: «Lo vi que caminaba” (a Pedro), “Le vi que caminaba” (a Juan). Pero es incorrecto: “Le ayude a realizar eso” (a Luisa), o “Dámele” (el lápiz).

Se usa en verbos que expresan acciones que influye en un objeto para que realice algo. Algunos ejemplos de ello sería:

“Le pido que repita, no entendí”, “le pido repetir, no entendí” o “le pido la repetición, no entendí”.
También se presenta en los verbos «hacer» y «dejar», cuya estructura es muy parecida a la usada en los verbos que expresan acciones. Sin embargo, dependerá de que el verbo subordinado sea transitivo o intransitivo. Por ejemplo, en el caso del verbo transitivo: “David compra pan” (el pan es comprado por David), “David lo compra”. En cuanto al verbo intransitivo, un ejemplo sería: “Marta grito a la compañera”, lo correcto sería “Marta le gritó”.

Cuando los verbos «ver» y «oír» se construyen con un complemento de persona y una oración en infinitivo en función de complemento predicativo, ese complemento de persona es directo. Ejemplo de ello, las siguientes oraciones: “Los vieron correr hacia el bosque” o “Nadie la oyó gritar así”.

Bueno hasta aquí el tema de laísmo, leísmoloísmo y loísmo, muy controvertidos en la lengua española. Espero que te haya sido de utilidad. Y si quieres continuar aprendiendo sobre lengua, te invitamos a seguir con el siguiente post dedicado a las oraciones subordinadas:

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