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Americanismos: qué son, ejemplos y cómo tratarlos en literatura

Muchas veces al escribir, y también al hablar, es posible que se utilicen palabras que no son propias de nuestro idioma. Es el caso de los americanismos que son bastantes dentro del español y el castellano. Conozcamos entonces todo sobre los americanismos: qué son, ejemplos y cómo tratarlos en literatura.

Palabras como por ejemplo tabaco, son en realidad americanismos. Palabras o sustantivos que surgen a raíz de otro idioma por lo que será bueno conocer al detalle en qué consisten además de ofreceros más ejemplos que os sirvan para entenderlos mejor a la hora de analizar un texto.

Qué son americanismos

El español que se habla en España, que nosotros llamamos castellano, es un idioma rico en palabras y vocablos, pero muchos de ellos están influenciados o han nacido a partir de palabras que en realidad provienen o bien de idiomas indígenas de América Latina o del español que allí se habla. Dichas palabras son las que se conocen como americanismos.

Muchos de los americanismos que empleamos en nuestro idioma, provienen del quechua o el náhuatl, por lo que muchas veces ha estos términos se les denomina también indigenismos. Son palabras además consideradas como préstamos léxicos o extranjerismos.

Los americanismos están más que integrados en nuestro idioma. A diferencia por ejemplo de los anglicismos, que son palabras en inglés que usamos en el castellano, los americanismos muchas veces ni tan siquiera se sabe que lo son. De hecho, estamos acostumbrados a usar palabras como tabaco, aguacate o chocolate, pero todas ellas y otras muchas, son en realidad americanismos, de modo que vamos a ofreceros a continuación algunos ejemplos para que conozcáis aquellos que más se suelen usar.

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Ejemplos de americanismos

Algunos de los ejemplos más populares que tenemos de americanismos son los siguientes:

  • Aguacate. Es una fruta cuyo nombre original es palta, pero el nombre como tal y que usamos en nuestro idioma surge del lenguaje náhuatl, idioma anterior a la cultura azteca. Es una fruta tropical que se exporta a todo el mundo.
  • Barbacoa: Esta otra palabra nace del arawak, un idioma que se utiliza en gran parte de iberoamérica. Todos sabemos que la palabra hace referencia al uso de una rejilla sobre unas brasas para cocinar la carne.
  • Cacahuate: Una legumbre, que normalmente también se suele mencionar como maní. El nombre se origina a partir de la lengua náhuatl. Se conocieron en Europa a partir de la conquista de América, pero lo cierto es que ya se comían en Tecnochtilán, que es la actual México.
  • Canoa: Una canoa es un bote que se mueve a remo. La palabra que define esta embarcación, nace a partir del taíno caná-oua, compuesto con canâa (cavar, vaciar) y ueé (árbol).
  • Chocolate: La palabra chocolate es una adaptación de la palabra náhuatl xocolātl, la cual hace referencia a la bebida que tomaban los guerreros méxicanos a partir del cacao. Por lo visto su traducción es la de «agua agria». De sobras es sabido que no fue hasta la llegada de Cristobal Colón a América que los europeos conocieron el cacao y el chocolate.
  • Hamaca: Una hamaca es una red que queda suspendida entre dos puntos y suele utilizarse para dormir o descansar. El origen de la palabra sin embargo, viene del taíno y por lo visto su traducción es la de «red para pescado».
  • Huracán: Esta palabra es de origen taíno y su traducción es la de centro del viento. Como ya sabemos, un huracán es una gran tormenta giratoria con vientos de alta velocidad que se forma sobre aguas cálidas en áreas tropicales, de manera que los españoles pudieron conocerlos tras la colonización de la región central de América.
  • Jaguar: La palabra jaguar proviene del guaraní y significa «animal felino». Como sabemos, un jaguar es uno de los más grandes felinos en el mundo. Son parecidos a los leopardos, aunque su tamaño es mayor. Suelen vivir en las selvas de América del Sur, de modo que los españoles aprendieron la palabra a raíz de descubrir que existían tras la conquista de América.
  • Poncho: Una prenda de vestir cuyo nombre se origina del quechua. La prenda en cuestión consiste en un rectángulo de tela gruesa y pesada y gruesa que en el centro tiene un orificio por el que podemos pasar la cabeza, por lo que el resto de la tela queda colgando de los hombros.
  • Tabaco. El tabaco suele interpretarse como americanismo, aunque lo cierto es que no lo es del todo. Esto se debe a que si bien la palabra tabaco se cree que nace del idioma de los indígenas de Haití, y de la palabra tobago, que era como estos habitantes denominaban a una especie de caña larga que utilizaban para fumar, lo cierto es que existen también las palabras de origen árabe tabacco y atabaca que ya en España se usaban a comienzos del Siglo XIII, para hacer referencias a diversas hierbas que provocaban un efecto somnífero. Todo apunta a que en realidad, los conquistadores españoles ya conocían la palabra proveniente de los árabes y que al descubrir que t también los indígenas fumaban plantas somníferas comenzaron a llamarlas de esta manera.

Además de los americanismos que os hemos enumerado, existen otros muchos por lo que los hemos querido recopilar en las fotos que os dejamos a continuación:

Cómo tratar los americanismos en la literatura

A partir de los ejemplos vistos y también de lo que ya sabemos qué son los americanismos, nos queda ver la cuestión de cómo tratarlos en la literatura si bien en esta también están presentes. 

De hecho el primero de los americanismos a los que se hizo referencia fue a la palabra canoa, por parte del mismísimo Cristobal Colón que la usó en sus diarios para hablar de la embarcación de madera con remos que usaban los indígenas.

En la actualidad los americanismos están más que integrados a pesar de ser reconocidos como palabras que surgen de los idiomas indígenos por lo que son tratados de la misma manera que se utilizan en el habla.

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