La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía visigoda

España es un territorio muy rico en historia y en diversidad de culturas. Si sus piedras hablaran (que lo hacen), son muchas las anécdotas, buenas y malas que ha vivido la península. En este post vamos a explicar cómo fue La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía visigoda, especialmente orientado a los alumnos que se presentarán los exámenes finales.

La Prehistoria y el Paleolítico

Hablar del paleolítico es hablar de los tiempos en los cuales se remontan los orígenes del hombre. Se trata de un periodo histórico que se divide en el tiempo y que surgió hace 1,3 millones de años, fecha de la cual se datan los primeros restos humanos, en Orce, y hasta el año 10.000 a. C, momento en el cual empezaron a desarrollarse los sistemas de producción de alimentos, es decir, la caza y la recolección de manera más organizada.

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También hay que decir que, a su vez, dentro del periodo paleolítico podemos diferenciar distintas etapas que vamos a ver a continuación.

Paleolítico inferior

Desde los inicios y hasta el año 100.000 a.C. Se habla del paleolítico inferior como una época de clima bastante cálido, algo que se sitúa en contraposición con lo que vendrá más tarde en el Paleolítico Medio de las glaciaciones.

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Los puntos más estratégicos del Paleolítico inferior los encontramos en Orce y en Atapuerca, que son los lugares donde se han localizado restos humanos pertenecientes a estas fechas y los cuales han arrojado a los arqueólogos y estudiosos pistas de que hablamos de una civilización que trabajaba la industria lítica. Como ejemplos, podemos citar las bifaces o hachas de mano de doble filo encontradas en los yacimientos.

Concretamente, hablamos del Homo Erectus, el más antiguo, encontrado en Orce. Y del Homo Antecessor, algo más moderno (unos 700.000 años de antigüedad), encontrado en Atapuerca (Burgos).

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Paleolítico Medio

Se desarrolla entre los años 100.000 a 35.000 a.C. Y como anticipábamos antes, corresponde a la época de las glaciaciones. El cambio climático que se experimentó entonces dio paso a una especie de homínido más adaptada al nuevo clima. Se trata del Neanderthal, cuyas características físicas principales son un cuerpo más voluminoso y fuerte y también mayor capacidad craneal, así como la aparición del arco supraorbital.

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El Neanderthal vive en cuevas, para resguardarse del frío y utiliza herramientas como buriles, cuchillos y raederas que se elaboran usando lascas. Desarrolla la industria lítica llamada Musteriense. Y comienza  a llevar a cabo ritos que sorprenden al historiador, como son los ritos funerarios. De esta fecha datan los primeros enterramientos acompañados de alimentos, flores y otros útiles a modo de ofrenda.

Paleolítico Superior

Tiene lugar entre los años 35.000 a 10.000 a.C. Aquí el clima ha vuelto a cambiar y esta vez se ha vuelto menos drástico. Se acabó la era del frío intenso y la temperatura se va templando. Así llega una especie nueva de homínido, el Homo Sapiens, que viene de África. Aparecen también útiles nuevos como son los de sílex y los de hueso, que dan lugar a las culturas solutrense y magdaleniense respectivamente.

También de esta época están fechadas las primeras muestras de arte parietal, entre las que destacan las pinturas de la cueva de Altamira y elementos mobiliario también de arte como las figuras de las venus y otras femeninas destinadas a ritos de culto y, en especial, para propiciar la fertilidad.

La Prehistoria y el Mesolítico

El periodo correspondiente a los años 10.000 a 5.000 a.C se conoce como Mesolítico. Será un periodo que hará de transición entre el anterior Paleolítico y el siguiente periodo Neolítico. Se van desarrollando los útiles de piedras que pasan de ser piezas simples a transformarse en piezas más complejas (hachas, lanzas y flechas).

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Si Altamira ya sorprende por el grado de abstracción de las pinturas recreadas, durante el Mesolítico la capacidad para abstraerse del Homo sigue desarrollándose en el Mesolítico y lo comprobamos en las pinturas que simulan cacerías o incluso bailes que aparecen en el Arte Levantino.

La Prehistoria y el Neolítico

De los años 5000 a 2000 a.C, el Neolítico da lugar al surgimiento de una economía productora que tiene como pilares la ganadería y la agricultura. La población nómada va dejando paso a una población sedentaria en la cual sus pobladores se asientan sobre terrenos en los cuales van a trabajar para producir. Al mismo tiempo, estos pobladores que se alimentan mejor, gozan de mejor salud y se experimenta un crecimiento demográfico.

Poco a poco van naciendo las ciudades, que se constituyen en espacios urbanos que ponen fin a las antiguas estructuras tribales y surge también el comercio, gracias a que el trabajo organizado en la agricultura y la ganadería ha dado lugar al excedente de las productividad. Con el comercio y el cambio social van naciendo las ciudades-estado.

Durante el Neolítico hay constancia de que se trabaja también la cerámica, tanto la cerámica cardial que se trabaja decorando con conchas, propia del Neolítico Antiguo, hasta la cerámica pintada más avanzada del Neolítico Pleno.

Prehistoria y Edad de los Metales

Hacia el año 2000 a.C surgen los metales y, con estos, la metalurgia. Las ciudades siguen desarrollándose y más aún gracias a esto. Dentro de este periodo están la Edad del Cobre y la Edad del Bronce.

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Durante la Edad del Cobre, se crea la necrópolis mientras que sus pobladores viven entre murallas. Nos referimos a esta época cuando hablamos de Cultura de los Millares.

Mientras que en la Edad del Bronce, la sociedad está muy jerarquizada, hay muestras de enterramientos domésticos y aparecen las grandes arquitecturas megalíticas de los dólmenes. Es la Cultura del Argar.

La Edad Antigua

La Península Ibérica empieza a ser colonizada por pobladores que llegan desde el Mediterráneo Oriental implantando su cultura. Se trata de pueblos muy desarrollados en los cuales ya se conoce la escritura. Vienen buscando materias primas para su comercio y se dedican al comercio de artesanía.

De todos estos pueblos que llegan, destacan los Fenicios. Llegan hacia el siglo VIII a.C. Y más tarde vendrían los Griegos, hacia el año V. a.C. Finalmente, hacia el 232 a.C los Cartagineses llegaron conquistando el sur peninsular.

Hay un desarrollo económico muy notable, aunque desigual según la zona de la península de que se trate.

Consecuencia de la llegada de estos pueblos, empieza el desarrollo de culturas nuevas que estarán presentes hasta la posterior llegada de los romanos. Son las culturas prerromanas, entre las que nombramos los pueblos íberos (sur y este de la península), los celtas (noroeste), y los celtíberos (en el centro de la península).

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Los Celtas tienen una economía ganadera y trabajan la metalurgia del hierro. Nos dejaron la incineración como forma de decir adiós a seres que se marchan.

Los íberos empiezan a establecer una organización estatal monárquica. Hay mucha jerarquía política y social.

La Hispania Romana

Hacia el 218 a.C Roma conquista la Península. Desde entonces, se instauran las estructuras políticas, sociales, culturales e incluso ideológicas del Imperio Romano. El latín se convierte en lengua oficial.

De los romanos heredamos las calzadas y una mejora notable de las comunicaciones, así como los Derechos y la división judicial. la-peninsula-iberica-italica-istock6

Crecen la artesanía y el comercio y se desarrollan la minería y las exportaciones agrarias.

La sociedad se divide entre libres y esclavos. Y dentro de los ciudadanos libres también hay distintas clases de ciudadanos con más o con menos derechos y no todos gozan de libertades y derechos políticos.

La Monarquía Visigoda

Hacia el siglo III Roma entra en crisis  esto propicia la invasión de los pueblos bárbaros del centro y el este de Europa. Durante el posterior reinado de Leovigildo (573-586), todo el territorio peninsular quedó unificado aunque continuó la división de la población entre visigodos y los hispanorromanos. Más tarde, bajo el mandato de Recaredo, los visigodos tuvieron que convertirse al catolicismo y ambos grupos se fundieron dando lugar a un solo pueblo bajo una misma religión.

La estancia de los visigodos, hay que decirlo, supuso un paso atrás, ya que la economía experimentó un bajón y la artesanía y el comercio experimentaron una crisis que dio lugar a la ruralización de la población nuevamente.

Comenzando el siglo VIII, la crisis del reino visigodo provoca una fuerte reacción social de las masas que estaban enfadadas por la gestión del territorio que les había llevado a decaer. También los judíos estaban descontentos por el menosprecio y persecución al que eran sometidos. En este contexto, muere el rey Witiza y le sucede un nuevo monarca, Rodrigo, que tendrá un duro enfrentamiento con los hijos de Witiza. Así, en el 711 entran los musulmanes, quienes fueron recibidos como libertadores por parte de la población sometida, incluyendo a los judíos.

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